PEDAGÓGIA DEL SILENCIO


Creo que una manera de aliviar esta tarea, hermosa, pero dolorosa y agobiante por momentos, es intentar construir una pedagogía que haga del “silencio” uno de los elementos claves para construir nuevas formas de acción pedagógica. Una pedagogía de este tipo implica comprender que la sociedad occidental es una sociedad que en su estructura y contenidos culturales no respeta ni valora el silencio, ni lo que éste implica como posibilidad de aprendizaje y desarrollo personal.



Por lo mismo, cada día mas, el hombre pierde, a mi juicio, las  capacidades de estar sanamente consigo mismo y con su mundo circundante, de tal manera que ese estar le permita ser en plenitud. El silencio puede ayudar a que las posibilidades de ser como persona no alienen  y agoten  su capacidad de identidad personal y social. El hombre no puede convertirse en un ser masa, sin forma, en un número, en un objeto del mercado, en un productor neto, en una ausencia de identidad, perdiendo con ello su capacidad de gozo, aprendizaje y deleite de la vida, de ser valorado como algo mas que un ser útil, eficaz y eficiente en sus procesos productivos.



Seguramente por éstas y otras razones, enclavadas en lo más profundo de mí mismo, nace este libro. Él es como un hijo, que se viene gestando en mi desde hace algunos años, como una respuesta vital a las inquietudes que me produce este tiempo que nos toca vivir; este tiempo en el cual estoy enclavado con toda mi existencia, frágil y pasajera. Bastó una pequeña crisis física, una molesta enfermedad, una tristeza y la alegría sana del retorno a la salud, para que nuevamente me conectara, siempre de manera tan realista y brutal, con mi cuerpo. Y es en ese proceso de conjunción instantánea entre mi cuerpo y mi pensar, sentir, hablar y escuchar con mi mundo cotidiano, que surgió lenta, pero poderosamente, el esquema final de lo que es este libro en su actual modo de presentación. No hubo ninguna elaboración intelectual para producirlo, sino un escribir rápido en una esquela a la espera de una consulta médica, dejando salir lo que debía salir desde muy dentro de mi propio ser para configurar el esquema que ahora presento en este libro. Ahí estaba el modelo del libro que tanto había esperado y que hoy lo presento a través de las páginas que vienen.



Yo tengo un deseo muy íntimo. Deseo, desde lo mas profundo de mi corazón, que este esfuerzo mío sea para los lectores un buen  aporte pedagógico y además se constituya en un motivo para disfrutar de un grato momento de lectura, para reflexionar sobre la tarea educativa y  también sirva, si ello es posible, para mejorar la calidad de nuestro trabajo como educadores. Si todo esto sucede, me sentiré realizado y muy complacido.

Comentarios